Medioambiente

República Dominicana y cambio climático: solo queda adaptarse

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Santo Domingo

Para el  biólogo, investigador y consultor ambiental Sixto J. Incháustegui, invitado del primer Encuentro Verde de Listín Diario, para República Dominicana prepararse ante el impacto que supone el cambio climático necesita de todo: recursos humanos y financieros, educación y participación ciudadana, apoyo a las investigaciones y mucha comunicación intersectorial.

¿Cómo se adapta al cambio un país insular pobre como República Dominicana? ¿Qué alternativas tiene?

Hace unos cuantos años que algunos países del Caribe inglés comenzaron a cambiar sus requerimientos en términos de normas de construcción. Este año recién pasado tuvimos a María, que consideraron establecer una nueva categoría de intensidad de huracanes, por su intensidad y cómo impactó tan negativamente a Puerto Rico, y una de las previsiones es que los huracanes van a aumentar en cantidad y en intensidad. Una de las adaptaciones es que hay que construir edificios más resilientes, edificios con requerimientos de infraestructura con mayor resistencia. A nivel  de las ciudades nuestras quizá no es el problema primario, porque nosotros construimos fundamentalmente en base a concreto, y eso lo hace para fines de huracanes bastante resistente. Obviamente, siempre impacta a las personas rurales, donde las viviendas no son tan seguras, o en los barrios marginales.

Una de las propuestas que se está promoviendo a nivel internacional son las llamadas soluciones naturales. Se considera que la medida más costo-beneficiosa para adaptarse a los cambios climáticos es con la protección de los ecosistemas, con muestras de ecosistemas sanos y saludables. Nosotros no sabemos, hay muchos estudios, cada día más, que se hacen sobre la vulnerabilidad al cambio climático de especies y de ecosistemas que se basan en la ciencia, en el conocimiento que tenemos. No se puede predecir todo lo que a va pasar.

El impacto, el tema es tan complejo que no sabemos a ciencia cierta todo lo que puede o podría pasar. Entonces, si usted tiene un manglar sano y saludable, es muy probable que resista a los impactos de los efectos del cambio climático; el manglar está hecho de manera natural para resistir a huracanes, es la principal barrera natural y la más eficiente.

¿Qué hace falta para iniciar con éxito esta adaptación?

La respuesta más corta es más de todo. Repito siempre mucho que el Banco Interamericano de Desarrollo llevó a cabo una misión en 2009 sobre el estado de situación del Ministerio de Medio Ambiente y su conclusión básica final es que el Ministerio de Medio Ambiente no cuenta con los recursos necesarios para cumplir con la misión legal que le toca cumplir, comenzando por el presupuesto. Básicamente el presupuesto de Medio Ambiente más bien se baja cada año antes que aumentarlo. Naturalmente, los presupuestos no se pueden aumentar así por así, hay que tener una planificación estratégica, una justificación, y es un tema complejo, porque sabemos que todas las sectoriales son importantes.

Entonces, en un país en desarrollo, con todavía mucha pobreza, tienes que sopesar a qué le das más. Pero yo siempre digo que si yo hubiera sido –obviamente que no soy ni seré- ministro de Medio Ambiente, hubiera usado mucho esa arma, de cuál es la misión que me toca y cuál es la necesidad en términos financieros que tengo para cumplir esa misión.

Dejando un poco de lado la parte financiera, que obviamente es muy importante y con la que se llevan a cabo también proyectos importantes de la cooperación internacional… hay una parte importante relacionada con los recursos humanos y los recursos para la investigación. A mí me consta, puesto que participo directamente en el Mescyt a través del Viceministerio de Ciencia y Tecnología, que existen los llamados “fondocyt”, fondos para el desarrollo de la ciencia y la tecnología, a los que se accede por una convocatoria anual, pero todavía es un fondo que si bien está teniendo un impacto importante, todavía no es lo suficientemente grande y obviamente es un fondo para la ciencia y la tecnología, que es un tema muy amplio y no especializado en los temas ambientales.
Entonces, hace falta más investigación, hace falta más formación de recursos humanos, hace falta más recursos financieros, hace falta más educación y participación ciudadana.

Luego de los incendios de Valle Nuevo, José Ramón Martínez, una persona de muy alta calificación, escribió un artículo en su blog donde decía cómo se pudo haber predicho el incendio de Valle Nuevo en base a toda una serie de información disponible libre y gratis en la web, y al final te dice: “Todo eso yo lo hice usando una laptop vieja que rescaté, reparé y con software libre”. De manera que en esencia lo que hace falta es recursos humanos con mayor capacidad.

Siempre defiendo a los recursos humanos del Ministerio. En el Ministerio se trabaja a más capacidad, a capacidad y media. Tienen un trabajo muy fuerte, hacen un trabajo básicamente heroico, sin ellos estuviéramos en condiciones mucho más desfavorables, pero hacen falta más recursos humanos más capacitados. Por ejemplo, si uno mira ya no un personal del planta, pero si uno mira la lista de personas consultores registrados para hacer evaluación de impacto ambiental en el país, si uno busca los especialistas en el tema de biodiversidad, casi no hay ningún especialista, casi todos son generalistas, y si uno busca personas que estén registradas con nivel de doctorado, se pueden contar con los dedos de una mano. Entonces hacen mucha falta.

¿Qué hacen las academias para motivar la formación y la investigación en estos temas?

Cuando uno se pone a ver dónde están las academias, las universidades, ahora mismo son muchas veces las grandes ausentes en todos estos temas. Hay algunas que se están adentrando más poco a poco, pero todavía me parece que el esfuerzo y la participación de las academias en el tema de desarrollo sostenible y los temas ambientales es bastante limitado en cuanto a la producción de conocimientos.

Es parte del círculo vicioso que hay que romper y convertir en el círculo virtuoso. Es un problema de la dinámica social del país, en ese sentido me consta que parte de lo que se ha tratado de hacer con el mecanismo de Fondocyt es incentivar para que se puedan crear grupos de investigadores que puedan vivir como investigadores, porque además de permitir la compra de equipos muy costosos se permite también tener compensaciones salariales y se les motiva a las universidades a que incentiven la investigación.

En los muchos años que pasé en la UASD, la investigación se pagaba a mitad de precio que la hora frente al estudiante. Entonces, si una persona obviamente tenía la necesidad de tener un determinado nivel de ingreso, pues no era un incentivo hacer investigación, porque se le reducía la mitad del salario, entonces se llenaba de horas docentes. Eso ha mejorado mucho en algunas universidades, incluyendo la UASD. Ahora la hora frente al estudiante se paga igual que la hora de investigación. Hay mecanismos, es algo incipiente pero se está caminando en esa dirección, que si se tiene un núcleo de investigadores que se mantenga sometiendo propuesta, pues pueden mantenerse con un nivel adecuado de salario. Ahora, es todavía incipiente y está la percepción que se tiene sobre las carreras de ciencias.


Sixto J. Incháustegui conversa con la bióloga Yvonne Arias, moderadora del Encuentro Verde; y Eladia Gesto, coordinadora de proyetos de conservación de la Fundación Propagas. ©Jorge Cruz/LD

PROMOVER LAS CIENCIAS
Don Sixto considera que hay que promover mucho el hecho de que sí es posible trabajar en ciencias y llevar una vida adecuada.
“Soy de la primera promoción de biólogos de este país, que somos unos pocos, algunos han fallecido. Me gradué en el año 1973. Cuando se creó la escuela de biología, que fue en parte una iniciativa de la doctora Idelisa Bonnelly de Calventi, era una época en la que se estudiaba por vocación. La creación de la carrera fue muy visionaria. Se creó cuando no existía Jardín botánico ni zoológico Nacional ni Plaza de la Cultura ni Museo de Historia Natural ni Museo del Hombre Dominicano. Solamente existía la UASD, la Unphu y la PUCMM, tres universidades. No había pasado la Cumbre de Río, no se hablaba de crisis de biodiversidad, de desarrollo sostenible”.

¿Cómo ha cambiado el panorama ambiental en República Dominicana desde entonces?

Es una pregunta que yo mismo me hago casi a diario… Toda la lucha ambiental la veo como una suma de vectores. Hay vectores que operan negativamente, porque son múltiples,  todos están interactuando simultáneamente y por lo tanto la resultante es también simultanea. Así que lo visualizo siempre en mi mente como una suma de vectores. Hay factores negativos que están impactando, y hay factores positivos que también están impactando, tratando de contrarrestar los factores negativos. Yo, desafortunadamente, y siempre me he considerado optimista, veo ahora mismo que la resultante final de la suma de vectores es negativa, o sea, que la situación ambiental nuestra en sentido general es negativa, porque es compleja, de múltiples factores y es difícil de controlar.

¿Qué papel juega en el proceso de adaptación al cambio climático la voluntad política?

Aquí lo que hay a veces es falta de comunicación intersectorial, que no sé si es falta o que no hay el deseo de tenerla, porque se produce mucha información. Los fondos de la cooperación internacional no se regalan, son donaciones pero uno no escribe una carta y dice mándenme ocho millones para trabajar en biodiversidad costero marina. Hay que hacer un documento de proyecto. Si se reúnen en un lugar todos los documentos de proyectos ambientales que se hacen de toda la cooperación internacional, tienen mucha información, porque en cada proyecto de esos usted tiene que plantear académicamente cuál es el problema y cuál sería la situación si se consigue el financiamiento y se implementa. Hay mucha información, pero no se comunica o no se usa.

Una de las cosas importantes en ese sentido es la transversalización por ejemplo de los temas ambientales y particularmente del tema de la biodiversidad. Nosotros tenemos una estrategia nacional de desarrollo, tenemos planes provinciales y municipales de desarrollo y hay instrumentos. Estos planes no están integrados al tema ambiental y al tema de la biodiversidad del todo (…) y cuando se trabaja a nivel local depende de lo que salga, pero no hay un instrumento a nivel general nacional que guíe y que de alguna manera requiera la incorporación de los temas ambientales de biodiversidad.


“Los desastres realmente a quien más impacta es a la gente más desvalida económicamente y esa es la que menos entiende este lío”, dice la bióloga Yvonne Arias, coordinadora del Encuentro Verde.
Hay que reconocer que en cada sitio, en cada institución hay gente que está trabajando muy seriamente. Otra cosa es la continuidad institucional, que es otra debilidad nuestra, y en ese sentido cuando se tocan estos temas vemos que, a mi consideración, uno de los grandes aportes que hacemos las ONG es el de la continuidad institucional, porque las ONG no cambiamos de dirección muy fácilmente ni cambiamos de política ni de personas, pero en el Estado hay cambios muy dinámicos…

Cuando habla de intersectorialidad, ¿algunos sectores en particular?
Siempre ha habido tres sectores que han sido mayormente encontrados: Medio Ambiente, Turismo y Minería. Cuando se hizo el primer plan de desarrollo turístico, por ejemplo, yo digo que lo que cogieron fue un compás y comenzaron a trazar círculos alrededor de toda la costa y cada círculo era un área de importancia de desarrollo turístico. Claro, se ha avanzado mucho. Ahora mismo hay un proyecto que está siendo financiado por el Fondo por el Medio Ambiente Mundial vía el PNUD con los ministerios de Medio Ambiente y Turismo que a mi criterio está muy bien formulado, porque debería atacar todas las raíces del problema de la relación intersectorial entre turismo, biodiversidad marino costera, grupos locales y comunidades y creación de empleo. Pero es algo que es complejo, porque son múltiples los factores que influyen.

Si no hay una visión de conjunto de hacia dónde vamos, y una obligatoriedad en ese sentido de tener una visión de conjunto de país… Tenemos una gran visión bajo la Estrategia Nacional de Desarrollo END 2039 pero a nivel de la aplicación no hay criterios comunes y son múltiples las fuerzas que operan en cada lado: las económicas, las de criterio personales, profesionales, etcétera. Y entonces ahí hay falta de

Fuente: Listin Diario

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