Medioambiente

Conejos, jabalíes, ciervos, corzos y cabras provocan daños en 100.000 hectáreas del campo aragonés El sindicato UAGA insta al Gobierno de Aragón

El sindicato UAGA insta al Gobierno de Aragón a tomar medidas que frenen la expansión de fauna salvaje y reclaman la compensación de los daños

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El sector primario lleva años denunciando la plaga de conejos en varias zonas de Aragón. / EFE

Una primavera lluviosa ha llenado de vegetación los campos aragoneses, favoreciendo la expansión de muchas especies silvestres que provocan daños en aumento en la superficie cultivada. Por ese motivo, el sindicato agrario UAGA ha tomado la decisión de convocar una movilización para exigirle al departamento de Agricultura «que sea diligente en la adopción de medidas» que vayan dirigidas al control poblacional, así como a la compensación de las pérdidas que sufren los agricultores.

En el origen de las pérdidas está en la expansión de conejos, jabalíes, corzos y ciervos, una fauna silvestre que ha registrado un crecimiento exponencial de la población, especialmente en zonas de cultivo donde se concentran por la abundancia de alimento. “Ya no sólo se comen las cosechas: excavan sus madrigueras dentro de las parcelas, provocando el hundimiento del terreno y dificultando el paso de maquinaria agrícola”, alerta el responsable del área de fauna en Aragón, Javier Fatás.

En Aragón hay más de 100.00 hectáreas afectadas, y multitud de explotaciones familiares ven con impotencia como año tras año se incrementan los daños en sus parcelas «sin que desde el Gobierno de Aragón se activen medidas para atajar el problema», denuncian en la entidad agraria.

Más allá de la merma en las cosechas, UAGA alerta de que la fauna silvestre es transmisora de enfermedades como la sarna, garrapatas, parásitos intestinales o clamidias. De ahí que, en las zonas donde hay sobrepoblación de conejos, jabalíes o ciervos, este riesgo es extremadamente alto, tanto para el ganado que pasta por esos montes «como para las mascotas de las personas que salen de excursión», precisan.

Por tanto, para una gestión sostenible y equilibrada de la fauna silvestre, «compatible con la protección de la biodiversidad y el desarrollo agrario», reclaman, entre otras medidas, «permisividad y potenciación de la caza», así como el uso por parte de la Administración de biocidas, monóxido de carbono y jaulas trampa. Por otro lado, también piden actuaciones de control en las infraestructuras que les sirven de refugio: taludes de las vías de ferrocarril, carreteras e infraestructuras hidráulicas.

Y ven fundamental «la adopción de medidas compensatorias» a las explotaciones por las pérdidas sufridas en los cultivos. Esto implicaría compensar incluso la falta de rentabilidad por la plantación de cultivos que ayudan a controlar la sobrepoblación. Desde UAGA ponen como ejemplo los agricultores que siembran triticale o cártamo porque son cultivos menos interesantes para los conejos, tienen un rendimiento productivo más bajo que sembrando trigo o cebada.

Atendidendo a zonas y especies, en Aragón los daños son múltiples. Los conejos tienen preponderancia en la provincia de Zaragoza, en comarcas como Bajo Gállego, Monegros, Ribera Alta, Central, Ribera Baja, Campo de Belchite, Cariñena, o Valdejalón. UAGA denuncia que desde hace más de 20 años «arrasan parcelas de cereal, forrajes y leguminosas». Y en la provincia de Huesca, el problema se concentra en las comarcas de los Monegros y el Bajo Cinca. En total, la superficie afectada supera ya las 50.000 hectáreas.

También la viña sufre la acción de los conejos, principalmente ahora en primavera, cuando empiezan a salir los brotes en las cepas. En la Comarca de Cariñena, los viticultores denuncian los importantes daños que provocan en las ‘viñas en vaso’, cepas viejas cuya producción tiene precisamente más valor añadido. Los frutales tampoco se salvan de la acción de estos animales. Y en las comarcas del Bajo Cinca y Valdejalón, causan desde hace tiempo daños irreparables a los árboles.

 En menor medida existen afecciones por ciervos en la Sierra de Albarracín debido a la presión de los ejemplares de la reserva de caza de los Montes Universales. Su acción se concentra sobre las parcelas sembradas con trigo y cebada sigue en aumento, y son ya unas 10.000 las hectáreas afectadas.

Uaga detalla que los agricultores de las localidades limítrofes a la reserva «están dejando de sembrar las parcelas más afectadas» porque las medidas que se han propuesto desde el Gobierno de Aragón para el control «son infructuosas y las indemnizaciones por las pérdidas no cubren ni de lejos los daños».

Una situación similar a la generada por corzos y cabras en las comarcas de Calatayud, Cariñena, Caspe, Bajo Aragón y Matarraña. Estos animales provocan daños la corteza de los frutales, viña, almendros y olivos ocasionando incluso la muerte del árbol.

Fuente  elperiodicodearagon.com/

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