Agropecuaria

La salvaguarda frente al DR-Cafta se acabó: ¿en qué posición está el arroz dominicano ahora?

La producción creció 5.24 % en 2025 y cubrió el 95.75 % del consumo estimado

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Expandir imagenEl crecimiento de la producción y su amplia cobertura del consumo colocan al arroz dominicano ante la apertura con una base productiva consolidada.

Distinto a como lo imaginó el sector arrocero hace dos décadas atrás, el escenario que los productores tanto temieron desde la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio entre la República Dominicana, Estados Unidos y Centroamérica (DR-Cafta) en 2007 se materializó, sin hacer ruido, hace casi un mes.

Ahora que se hizo pública ayer la derogación del Decreto 693-24, que mantenía una salvaguardia arancelaria frente a las importaciones del arroz americano dentro del tratado, queda una pregunta inevitable: ¿en qué posición se encuentra el cereal criollo frente a futuros volúmenes de compra desde Estados Unidos libres de aranceles?

Ocupando más de 3 millones de tareas de tierra, el arroz es el rubro de mayor participación histórica del aparato productivo nacional. Solo en el 2025, la producción alcanzó los 14.7 millones de quintales, un período en el que el consumo per cápita alcanzó las 141.92 libras al año, de acuerdo a los datos del Ministerio de Agricultura.

Su importancia dentro de la agropecuaria nacional dominicana se explica por sí sola, pero esto no termina de blindar a los arroceros frente a altos costos de producción que han presionado la productividad del rubro.

Producción y consumo

En 2025, la producción alcanzó los 14,781,885 quintales, un crecimiento de 5.24 % frente a los 14,045,411 quintales de 2024 y un incremento de hasta 12.19 % respecto a los 13,175,823 quintales producidos hace seis años atrás, en el 2019, según Agricultura.

Los volúmenes de arroz producidos localmente han satisfecho los niveles de consumo estimados de la población casi en su totalidad a lo largo del tiempo: de los 15,437,959 quintales de consumo estimado en 2025, la producción nacional cubrió el 96 %, por lo que el 4 % restante se compensó con importaciones estimadas en 668,009 quintales, conforme los datos de la institución.

Al primer semestre de este año, el sector ya había alcanzado poco más de la mitad de quintales producidos en 2025, acumulando 7,278,095 quintales.

Como alimento central del plato diario, la demanda del arroz tampoco se ha detenido en el tiempo. El consumo per cápita de 141.92 libras anuales en el 2025 se sitúa casi 20 libras por encima de las 122.32 libras anuales per cápita estimadas en el 2024.

El presidente de la Federación Nacional de Productores de Arroz (Fenarroz), Marcos Rodríguez, estima que el consumo ronda entre el millón y los 1.5 millones de quintales de arroz cada mes. Al ser consultado, aseguró que el cereal dominicano cuenta con un mejor sabor y textura que el estadounidense, lo que mantiene su preferencia dentro del mercado interno.

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Indicó que esta es «de las pocas ventajas» que tiene el cereal criollo para competir con el ingreso del arroz estadounidense, un producto que cuenta con un rendimiento por tarea superior al dominicano y costos de producción menores.

«Casualmente hemos visto grandes importaciones en los últimos años, (pero) para venderlo (el arroz americano) hay que ligarlo con el de aquí; inclusive, las amas de casa ya no comen el arroz importado solo», aseguró.

Financiamiento y autosuficiencia

El grano criollo concentra los mayores montos de financiamiento estatal destinados al sector agropecuario, facilitando la expansión y la sostenibilidad del sector. El arroz recibió el 44.9 % de los 18,759.5 millones de pesos en préstamos por el Banco Agrícola en el 2025.

Los montos formalizados, que ascendieron a 8,419.7 millones de pesos solo en ese período, contribuyeron a apoyar la producción, la pignoración y la comercialización de 613,721 tareas de superficie sembrada en arroz, lo que también benefició a 6,173 productores de manera directa.

De este modo, la producción nacional mantuvo una cobertura del 95.75 % del consumo estimado en 2025, ligeramente superior al 95.28 % de 2024, según Agricultura.

Importaciones y productividad

En este contexto, las importaciones del cereal han venido a complementar tanto la demanda nacional como las reservas de este producto.

Las importaciones de arroz habían promediado alrededor de medio millón de quintales entre el 2005 y el 2023, pero en el 2024 se dispararon a 4,716,111 quintales, un volumen atípico que la Asociación Dominicana de Factorías (Adofa) llegó a atribuir a bajos inventarios, afectaciones climáticas y un incremento del consumo aparente vinculado al turismo y al comercio informal con Haití.

Para el año pasado, el ritmo de importación volvió a moderarse con 668,009 quintales, un 85.84 % menos que en el 2024.

Aunque el sector ha mejorado su competitividad, persiste una brecha de productividad frente al cereal estadounidense.

Un informe del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) publicado a inicios de este año indicó que, para el 2024, el rendimiento del arroz dominicano rondó las 5.28 toneladas (116.1 quintales) por hectárea, frente a 9.42 (207.6 quintales) por hectárea en Estados Unidos.

El costo por tonelada del arroz criollo fue de 459 dólares por hectárea, 1.3 veces más que los 344 dólares en costos de producción del americano.

«Es en el costo de producción que no somos competitivos», coincidió Rodríguez. » Una tarea de arroz cuesta 10,000 o 10,200 pesos (…) ha subido bastante porque antes eran unos 6,500, 7,000 pesos por tarea (antes de la pandemia)», indicó.

Explicó que el incremento de los insumos agrícolas como los fertilizantes, así como el aumento del precio del diésel (combustible usado para las máquinas cosechadoras y cortadoras de arroz) presionan constantemente al alza el costo de producción del arroz.

Una «visión de Estado»

El ministro de Agricultura, Francisco Espaillat Bencosme, afirmó que la derogación del decreto 693-24 no debe interpretarse como «un abandono del Gobierno al sector arrocero ni como una señal de debilidad frente a los productores nacionales».

El funcionario, un productor arrocero de larga data, explicó que la decisión adoptada responde a una «visión de Estado«, tomando en cuenta los compromisos comerciales que el país «debe manejar con responsabilidad, sin que ello implique renunciar a la defensa de la producción nacional», y recordó las iniciativas de mecanización que se impulsan desde la institución como muestra de apoyo y mejora continua al sector agropecuario.

Lo que se espera

Aunque los principales gremios arroceros confían en las próximas acciones del Gobierno, esperan por medidas de protección similares. El director de Adofa, Heraldo Suero, adelantó en un comunicado que las factorías esperan el establecimiento de condiciones parecidas a las que tomó el Gobierno con el Decreto 693-24, aunque reconoció que existen aspectos que deben ser contemplados y aclarados.

De su lado, el presidente de Fenarroz reconoció que esta medida (derogada luego de que Estados Unidos así lo recomendara) llegó a proteger a la producción nacional de un eventual incremento de las importaciones.

«Entiendo que el presidente (Luis Abinader) y el ministro, que es un productor arrocero, no se pueden dar el lujo de dejarnos bajo el libre albedrío (con las importaciones) y que pase una situación de colapso del sector arrocero«, enfatizó.

En un comunicado, el presidente de la Confederación Nacional de Productores Agropecuarios (Confenagro), Wilfredo Cabrera, pidió convocar una mesa de trabajo con las organizaciones arroceras para «evaluar el alcance de la derogación» y acordar acciones que preserven la producción local y ofrezcan reglas claras para las próximas cosechas.

El crecimiento de la producción y su amplia cobertura del consumo colocan al arroz dominicano ante la apertura con una base productiva consolidada. Si aumentaran las compras de arroz estadounidenses libres de aranceles bajo el DR-Cafta, el reto será

El reto será elevar el rendimiento y reducir los costos para competir si llegaran a incrementarse las compras de arroz estadounidenses libres de aranceles bajo el DR-Cafta, lo que no debería ocurrir con una cosecha que alcanza a cubrir casi toda la demanda nacional.

Fuente  Diario   Libre

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