Energética

Sector eléctrico del Gobierno tiene nota en “observación”

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En una evaluación sobre el Gobierno, el sector eléctrico seguramente tendría un asterisco, y no una marca de cotejo en positivo.

Es un área a la que se le ha visto debilidad, por ejemplo, en la distribución y comercialización, y en concretar lo requerido para robustecer la generación. Por tanto, resulta complicado incluirla dentro de las gestiones exitosas de la administración que comenzó el 16 de agosto del año 2020.

La sombrilla del sector eléctrico (que es el Ministerio de Energía y Minas) tiene como cabeza a una persona de comprobada preparación y de una seriedad que nadie cuestiona. El ministro Antonio Almonte es un físico de formación que conoce en profundidad la industria y los mercados eléctricos, así como los nuevos sistemas energéticos alternativos.

Tiene un máster en Física Nuclear de la Universidad de Surrey, Gran Bretaña y otro título igual en Ingeniería Nuclear del Instituto de Estudios Nucleares/Ciemat, Madrid, España.

Asumió el cargo de ministro de Energía y Minas de República Dominicana el 16 de agosto de 2020, y con su designación se envió una señal de que se realizarían los cambios que por años venían demandando el ramo eléctrico y otros actores. Hasta su nombramiento, trabajó para el sector privado en el área de física nuclear, y ofrecía sus conocimientos y experiencia a instituciones especializadas en medicina oncológica.

Pero lo cierto es que en materia eléctrica encarrilar la música hacia una misma sintonía no ha sido tarea fácil, especialmente porque, a juzgar por los resultados, eso no depende única y exclusivamente del director de la banda.

Uno de los problemas que puede tambalear un negocio es el de las pérdidas; y en el caso de las empresas distribuidoras de electricidad (EDE), que son Edesur, Edeeste y Edenorte, éstas han aumentado.

El déficit en la comercialización de energía de las EDE se colocó en alrededor de 40 % a septiembre 2022, lo cual significa un aumento de 10 puntos porcentuales con respecto al nivel de 2019.

Y mientras eso ocurre, se ha registrado un aumento de la cantidad de empleados de las EDE, si se mira desde octubre de 2020 a septiembre de 2022.

Como elemento negativo se suma la falta de disponibilidad de equipos de medición (contadores). No se han licitado esos equipos que se requieren para reducir las pérdidas. Paralelamente, hay una merma de la inversión en los proyectos y programas de reducción de pérdidas.

El déficit del sector eléctrico en 2022 se colocará alrededor de US$1,500 millones y para 2023 podría subir a los US$2,000 millones.

Fuente   El  caribe

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