La agricultura
Un futuro sostenible para la agricultura es una posibilidad cierta que requiere de pasos concretos que el país está en condiciones de dar
Un futuro sostenible para la agricultura es una posibilidad cierta que requiere de pasos concretos que el país está en condiciones de dar
La aparición de la agricultura, en los albores de la humanidad, es para los historiadores como un estadio superior en la evolución humana, porque el hombre había adquirido la capacidad de “domesticar” a la naturaleza.
Hoy que es el Día Mundial de la Agricultura, una fecha digna para reconocer el noble oficio de los hombres que trabajan la tierra, que se levantan al alba para sembrar, cuidar los cultivos y finalmente cosechar su siembra que alimenta a poblaciones y ciudades, cabe reconocer la importancia de la agricultura en nuestra economía.
También se presta el día para destacar la autosuficiencia de República Dominicana en materia de seguridad alimentaria, casi un lujo en un mundo signado por las desigualdades donde incluso hay hambre en algunas latitudes.
Nuestro país, según las cifras gubernamentales, ha pasado de 88.5 % en 2019 a 90.6 % en 2023, pese a que somos una isla con poco terreno.
Contamos, según la misma fuente, con una producción de alimentos capaz de abastecer más de un 85 % los niveles esperados de consumo de la población, aunque este dinamismo en el mercado sigue sin traducirse en una reducción de las importaciones de importantes rubros.
Si bien la actividad está sujeta a las leyes del mercado, que siempre operan a favor de las grandes corporaciones que determinan los precios de los productos y el pequeño agricultor es generalmente el que pierde, es precisamente ese pequeño productor, que sobrevive a duras penas, el que merece el mayor reconocimiento en esta fecha, por el sacrificio de sus aportes.
Pero también es necesario ir más allá, avanzar hacia una agricultura sostenible, con apoyo del Estado y de la inversión privada, con una tecnificación constante, con el debido respeto a la biodiversidad y al medioambiente, con mejor acceso de los productores al crédito bancario, lo que sería el principio del fin de la informalidad.
Un futuro sostenible para la agricultura es una posibilidad cierta que requiere de pasos concretos que el país está en condiciones de dar, solo se necesita la voluntad política y el compromiso con un mejor futuro para todos.
Fuente El caribe





