Nacionales

Recuperado de mi salud y sigo motivado

1.- Con el título "Batallando por mi salud", escribí un artículo que publiqué el día lunes 14 del mes de septiembre 2026, en el cual expliqué mi situación de salud y, además, señalé que este miércoles visitaría a mi médico para saber los resultados del tratamiento seguido en mi casa. El doctor me examinó y me encontró ya recuperado. 

Https://agroambiente.com.do/

 2.- Agradezco a las personas que por distintas vías se comunicaron conmigo para expresarme su deseo de que nuevamente esté en perfectas condiciones.

 3.- Algunos amigos que tienen conocimiento de que en los últimos tiempos mi salud no ha estado del todo bien, inquietos me han preguntado si los reiterados quebrantos lesionan mi estado de ánimo.

4.- Para tranquilidad de mis queridos amigos y amigas, quiero que sepan que acepto sin desesperación las consecuencias derivadas de mis lesiones. No me quiebran la voluntad.

5.- En el curso de mi vida he tenido que soportar percances que me han tocado lo más profundo de mi corazón y afectado físicamente, como los que relato a continuación:

6.- En el año 1954, mi familia vivía en la segunda planta de la casa número 129 de la calle 27 de Febrero, en Santiago de los Caballeros. El 4 de octubre del citado año, en horas de la madrugada, una patrulla del Ejército Nacional rompió la puerta de entrada de la casa y sacó de su habitación a mi mamá, que se encontraba durmiendo; la subieron en un camión y la trasladaron a la fortaleza San Luis, donde fue recluida hasta ser procesada, acusada de porte ilegal de arma blanca, pero en el fondo la acción era porque supuestamente mi madre difamaba a Trujillo.

 

7.- Mamá fue condenada a cumplir tres meses de prisión, aunque su abogado, el doctor Darío Balcácer, hizo una brillante defensa. Mi vieja quiso apelar la decisión en su contra, pero el licenciado Lilo Veras, el mentor de la familia, le dijo que no, porque el régimen lo interpretaría como un desafío.

8.- Cuando mamá cumplió los tres meses de sanción y llegó a la casa, la primera persona que la visitó fue nuestro vecino, el doctor Rafael Estévez Cabrera, quien murió asesinado por formar parte de un complot para matar a Trujillo.

9.- En el mes de mayo de 1965, me encontraba preso en la cárcel La Victoria, en compañía de Freddy Beras Goico y el doctor Dato Pagán Perdomo. Como me negué a ingerir una sopa hedionda, fui objeto de una golpiza y encerrado, solo, desnudo, en una celda solitaria.

 

10.- El día 1 de mayo de 1972, mientras me encontraba en el local del Sindicato UNACHOSIN, en Santiago de los Caballeros, el encargado del Servicio Secreto de la Policía Nacional, presente en el lugar,  ordenó que se me golpeara y así lo hicieron los agentes bajo su mando.

 

11.- Luego de la paliza, la policía, con la creencia de que estaba muerto, en un carro suyo trasladó mi cuerpo a la morgue del Hospital Jose María Cabral y Báez, desde donde, posteriormente, el doctor Salvador Jorge Blanco, Asela y mi esposa Carmen me trasladaron a un centro médico donde permanecí interno por 10 días.

 

 12.- Después de salir del centro hospitalario, me visitó el doctor Víctor Castellanos, para esa época senador por Santiago de los Caballeros, y me dijo que el presidente Balaguer le había dicho que me hiciera saber que era su deseo que saliera del país y que estaba en disposición de otorgarme un cargo consular. Le respondí a Víctor que le dijera al doctor Balaguer que no saldría del país. Ante mi negativa, el gobierno se propuso deportarme, lo que fue impedido por las movilizaciones llevadas a cabo por el Movimiento Obrero y Sindical de Santiago, encabezado por el Sindicato de Trabajadores de la Tabacalera.[i] 

13.- Los hechos que acabo de narrar han sido para mí de mucha mortificación, me han herido el amor propio, pero no me han enervado; en ningún momento me he sentido abatido, nada de convertirme en un polvo.

14.- La situación difícil no me aniquila el estado de ánimo que trato de mantenerlo fortalecido; ausente de poquedad.

 

15.- Los problemas como consecuencia de la salud no me llevan a entregarme, comportarme echado al suelo, desmoralizado, flaquear, estar triste, hundirme de pena ni nada parecido.

16.- En conclusión, a mis amigas y amigos que se han preocupado porque creen que las afecciones me van a convertir en un ser humano lamentoso, les digo que no, que por mi origen social y formación ideológica estoy impedido de doblarme.

Por: Ramón Antonio Veras.

Santiago de los Caballeros,

Mostrar más

Artículos relacionados

Botón volver arriba